El directivo supertécnico
En qué tiene que ser experto un directivo?
ocelata consultores S.L
El líder
Quiero ser el líder
Quiero ser el líder
¿Puedo ser el líder?
¿Puedo? ¿Puedo?
¿Prometido? ¿Prometido?
Hurra soy el líder
Soy el líder
Ok ¿qué debemos hacer?
Roger McGough
Dirigir bien es, quizás, la tarea más difícil en una organización; dirigir mal, probablemente, la más fácil.
En una conferencia sobre la generación “gamer” (jóvenes jugadores de videojuegos) escuché una idea según la cual los “gamers”, con su alto conocimiento de las posibilidades tecnológicas, iban a saber más que sus jefes, lo que podrían sentir estos como una amenaza. La idea fue recibida con alborozo entusiasta por los asistentes. Inmediatamente me pregunté ¿sobre qué área van a saber más los “gamers” que sus jefes? o, más allá, ¿en qué se supone que deben ser expertos los jefes?
Resulta sorprendente la confusión que existe sobre cuál debe ser el papel desempeñado por un directivo en relación a su equipo. Cabría preguntarse si esta confusión está basada en la ignorancia o en un aprendizaje empírico.
Aunque el conocimiento técnico sobre el trabajo que se lleve a cabo, supone para un directivo una de las fuentes de autoridad y le proporciona recursos para evaluar las necesidades de su equipo, ¿ser un supertécnico es suficiente para dirigir bien?
Dirigir bien implica, al menos:
1.-Definir, aclarar y defender la tarea asignada a su equipo como grupo y como individuos. Es decir, dejar claro a qué se deben dedicar y a qué no.
2.- Proporcionar al equipo los recursos necesarios para llevar a cabo la tarea: los evidentes: materiales; de formación; información; etc. y los menos evidentes: ¡emocionales también!
3.-Atender al entorno para ajustar su propio departamento a los cambios que se produzcan y que puedan influirle. (entorno externo a la organización: sociedad, clientes; y entorno interno: los otros departamentos; sus clientes internos, jefes, etc.).
4.-Devolver a ese entorno los recursos utilizados y transformados por su equipo en valor añadido susceptible de ser utilizado por otros.
Todo lo anterior tiene poco que ver con un conocimiento técnico y mucho con uno de gestión.
Como todo buen técnico ascendido a un puesto de gestión conoce, saber dirigir raramente es algo innato. Salvo unos pocos agraciados, el resto, la mayoría, debemos aceptar que es una tarea que debe ser aprendida y desarrollada.
El directivo que esté ejerciendo su papel solo como técnico podría sentirse amenazado por una nueva generación técnicamente muy cualificada. Sin embargo a lo único que debería temer ese directivo es a sí mismo: su desarrollo depende únicamente de él.
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